Tarima de roble macizo Junckers en instalaciones públicas
Tarima de dos lamas Oak Classic de Junckers
Garantizar un clima interior saludable es otra consideración importante para arquitectos y prescriptores. Un suelo de madera maciza Junckers contribuye a lograr un ambiente interior saludable y equilibrado.
Con una superficie perfectamente lisa, no acumula polvo ni ácaros, y al ser un material totalmente natural, la madera ayuda a mantener una temperatura uniforme en una habitación y reduce la estática de cualquier equipo eléctrico.
Los suelos Junckers cuentan con la certificación danesa de clima interior.
Esto significa que se han sometido a exhaustivas pruebas de desgasificación y detección de olores para garantizar la ausencia de sustancias químicas que puedan afectar negativamente a la calidad del aire.
La certificación, ahora reconocida por BREEAM, ofrece a los prescriptores la confianza necesaria para elegir suelos que contribuyan a un alto nivel de bienestar en un edificio.
El roble, una madera noble, es una de las más resistentes y duraderas que se utilizan para suelos. Es una especie de madera de color miel que adquiere un tono cálido y dorado con el tiempo.
Tarima de dos lamas Oak Classic de Junckers
El roble es una especie de madera dura que se caracteriza por su gran resistencia al desgaste, lo que lo hace muy adecuado para suelos.
La madera tiene un resplandor dorado y cálido, con un veteado muy típico e interesante.
Con el paso del tiempo, va cogiendo carácter, obteniendo un aspecto auténtico. Aplicándole nuestro acabado Nordic, dándole un ligero tono blanco para dar un toque escandinavo al suelo. Estos suelos están también disponibles en acabados Diseño Barco. Las tiras de neopreno instaladas entre las tablas, dotan al parquet de un estilo marítimo.
TARIMA 2 LAMAS ROBLE JUNCKERS









